[Análisis] The Mystery of Whiterock Castle
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¿Alguno recordáis los libros de “¿Dónde está Wally?”? ¿Aquellos en los qué aparecía una gran cantidad de elementos y personajes repartidos por la imagen y había que buscar a uno en concreto con un traje a rallas de color rojiblanco? La verdad es que ahora es muy difícil encontrar libros de ese tipo, aunque la compañía Playtainment se ha encargado de devolvernos esos recuerdos al publicar en WiiWare, el servicio de descarga digital de Wii, The Mystery of Whiterock Castle, un juego con el mismo objetivo que estos libros en el que deberemos de encontrar elementos ocultos por la pantalla. Pulsad en “leer más” para acceder al análisis.
La historia de The Mystery of Whiterock Castle la verdad es que no es muy complicada. Nuestro protagonista, al que nunca llegamos a ver la cara, acude al castillo del reino para hacer una visita a la Princesa. Sin embargo, pronto se dará cuenta que ha desaparecido de sus aposentos, por lo que su misión será encontrarla y averiguar que ha sucedido con ella. En el castillo habitan diferentes miembros a cargo de la Princesa que no saben con certeza donde se encontrará, aunque en cambio nos facilitarán pistas para indicarnos el camino a seguir para ver si logramos averiguar donde se ha perdido. Naturalmente los empleados no nos proporcionarán esta información gratuitamente, sino que a cambio nos pedirán que les echemos una mano con un trabajo que han de realizar.
The Mystery of Whiterock Castle se divide en diez pantallas y en todas nos solicitarán la misma clase de ayuda, que es averiguar donde están escondidos diez objetos idénticos, de tal manera que por ejemplo en un nivel deberemos localizar diez manzanas, diez cubos de agua, diez espadas, etc. Al comienzo de cada nivel nos dirán el objetivo en concreto que deberemos de buscar, aunque habrá que hacerlo deprisa, dado que contamos con un tiempo limitado para llevar a cabo la tarea, porque si se agota, finalizará la partida y tendremos que empezar desde el principio del juego otra vez.
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Los escenarios donde están escondidos los objetos son estáticos, así que habrá que agudizar lo suficiente la vista para localizarlos, porque algunos están realmente bien ocultos, tanto que puede que en más de una ocasión estén encerrados dentro de un armario, una vasija, un cajón o una puerta, que son los únicos elementos del escenario que si se podrán mover pulsando sobre ellos. Para encontrar los diez objetos que nos pidan tan solo deberemos de mover el puntero que aparecerá en la pantalla y pulsar el botón A del Wii Mote en los lugares que queramos. Como los escenarios son enormes y los objetos un tanto diminutos, el juego cuenta con una lupa que podremos sacar pulsando el botón B. La lupa como es natural nos servirá para mostrar zonas en concreto a una distancia mucho más cercana.
No obstante, el pulsar en zonas equivocadas provocará que nos resten una cierta cantidad de puntos a nuestro marcador, que aumentará únicamente al encontrar uno de los diez elementos escondidos, y conseguiremos además mayor cantidad de puntos si señalamos varios de ellos rápidamente. Por otra parte, otros objetos que hay repartidos por cada pantalla son una especie de monedas, que sirven para doblar la cantidad de puntos que nos otorgarán por cada objeto que localicemos. Si os estáis preguntando si los puntos sirven para algo importante, la respuesta es no, tan solo serán útiles para vernos en un ranking al finalizar la partida, aunque la lista de puntuaciones ni siquiera es online, por lo que solo podemos comparar los puntos con el resto de personas que jueguen a este título en la misma consola.
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Los escenarios la verdad es que son variados y están cargados de detalles, diseñados con un efecto que parecen estar realizados a mano con pintura. Comenzaremos la aventura en diferentes habitaciones del castillo para pasar después a los jardines y finalmente a los exteriores, incluso habrá algunos niveles que estarán a oscuras y los alumbraremos únicamente con la ayuda de una pequeña linterna. Lamentablemente los escenarios siempre serán los mismos por muchas veces que juguemos y los objetos no variarán especialmente, es decir, quizás en una pantalla nos pueden pedir manzanas y si volvemos a jugar puede que nos vuelvan a pedir encontrar manzanas o joyas, por ejemplo. Aún así, un gran punto negativo es que en cuanto juguemos varias partidas nos daremos cuenta que los objetos están ocultos casi siempre en los mismos rincones, así que prácticamente después de tres o cuatro partidas ya pierde toda la gracia, aunque no esta mal retomarlo en algún otro momento con alguien que no lo haya probado nunca.
Otros modos de juego con los que cuenta The Mystery of Whiterock Castle son el multijugador cooperativo y competitivo. En ambos el objetivo será el mismo que el modo individual, localizar los diez objetos ocultos, aunque en el primero nos ayudará otra persona, mientras que en el segundo es más importante conseguir más puntos que el rival para ganar la partida.
En resumen, The Mystery of Whiterock Castle es buen juego con el que pasar el rato pero que es muy difícil considerarlo rejugable a corto plazo. Los modos multijugador ayudan a que sea un poco más entretenido, sobretodo la posibilidad de escoger una dificultad mayor, con la que los objetos será más complicado localizarlos y además hará que nos quiten una mayor cantidad de puntos si fallamos al señalar en alguna zona incorrecta. Es posible que 700 Wii Points, la cantidad de puntos que cuesta, sea un poco caro para su duración, aunque eso va en la opinión de cada uno, pero si buscáis un juego familiar con el que pasar un rato entretenido puede que The Mystery of Whiterock Castle sea una buena compra.
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