[Análisis] Castlevania: Order of Ecclesia

Por Álvaro R. Herencia El 14/11/2008 En Analisis, Nintendo DS, Noticias

Castlevania vuelve a DS con novedades interesantes en su mecánica. Nos adentramos en las sombras para quitarle el polvo al castillo de Drácula, esta vez bajo el título de Order of Ecclesia.

Tras dos años de espera, un nuevo capítulo de la longeva saga vampírica vuelve a la portátil de Nintendo. Hablamos del tercer episodio en la consola de dos pantallas, pero a este le acompañan todo un elenco de hermanos que parecen mostrar una segunda juventud de la serie, como un remake de Rondo of Blood para PSP, dos títulos para las plataformas PS3 y XBOX360 (uno de ellos desarrollado por los españoles Mercury Steam, aunque no con el nombre oficial de Castlevania) y un arcade de lucha para Wii.

Sin embargo, hoy nos ocupa Order of Ecclesia, la última obra de Konami y que llegará a nuestro país a principios del próximo 2009 pese a que en Japón y USA está disponible desde finales de Octubre. Si quieres descubrirlo, pulsa sobre “leer más”.

El juego nos presenta la historia de la bruja Shanoa, integrante del grupo Ecclesia, una de las muchas órdenes que han proliferado formadas principalmente para acabar con el señor oscuro. Todo esto enmarcado ante la desaparición del clan cazavampiros Belmont. En esta organización se forma a sus alumnos con el poder de utilizar los glifos, sellos que contienen el poder de lo que nos rodea y que la carismática protagonista es capaz de controlar con asombrosa facilidad. Por ello ha sido la elegida para ser la portadora de Dominus, el poder supremo, que le permitirá derrotar a Drácula en su inminente resurrección. Ante esta situación, Albus, considerado el alumno más habilidoso de la escuela es invadido por la envidia y decide tomar prestado Dominus durante la ceremonia de consagración de Shanoa. En este momento entra en juego nuestro papel, que consistirá en devolver a Ecclesia el poder supremo y averiguar que piensa hacer Albus con él.

Durante nuestra persecución tras el rastro de Dominus, visitaremos muchos parajes distintos que varían desde montañas, catacumbas, océanos e incluso una prisión abandonada. Hay que dejar claro que el juego no está concebido como un enorme laberinto por el que hay que avanzar a base de exploración tal y como venia siendo habitual, si no que tendremos un mapa del territorio desde el que podremos acceder a cada zona independiente. Incluso encontraremos un poblado en el que podremos charlar con sus habitantes, hacerles recados en forma de búsquedas secundarias y verlos evolucionar. Todo esto aporta mucha más variedad de situaciones y escenarios que no eran posibles en el típico interior del castillo de drácula. Nos ha llamado la atención el que encontremos varias zonas de paso, formadas por un simple camino en línea recta sin ningún toque de exploración y que nos retará con innombrables enemigos. Este tipo de estructura no es nueva precisamente, pues es un claro guiño y un acercamiento a los Castlevania más clásicos.

De hecho, Order of Ecclesia busca de forma casi desesperada la combinación de niveles basados en exploración y otros centrados en la acción sin complicaciones, algo que se veía venir desde Portrait of Ruin. Pese a esto, el componente aventurero no es apenas visible durante las primeras horas de juego y puede desalentar a los jugadores que esperaban búsquedas a raudales. No hay por qué temer, este crece exponencialmente conforme vamos avanzando en su trama y el resultado es para nada decepcionante.

El diseño de estos escenarios vuelve a tener la calidad esperada, bien pensados en cuanto a la distribución de puntos clave y sobre todo dejando atrás las criticadas “cajas de zapatos” de su antecesor. Los puntos de guardado han sido drásticamente reducidos para conseguir una mayor dificultad, y es que este es uno de los retos más grandes de Order of Ecclesia: va a ser duro en comparación a los anteriores Castlevania. Está claro que experiencias recientes dentro de la saga han sido poco más que un paseo por el campo, pero sin duda aquí eso está solucionado. Vas a tener que vigilar muy de cerca la energía vital y esta vez también el poder mágico de tu personaje, pues Shanoa se sirve de glifos para todos sus ataques y estos consumen mana. Las armas físicas han desaparecido.

El nuevo sistema de habilidades no es más que el visto en anteriores entregas. En cierto modo su reutilización es decepcionante, pero se le ha añadido una capa maquillaje y ciertas novedades que varían la experiencia. La protagonista será capaz de equiparse tres sellos al mismo tiempo, dos servirán de arma ofensiva (o defensiva), asignados a botones diferentes y el restante estará centrado en el apoyo secundario. Como hemos dicho, las armas físicas han desaparecido totalmente y todo se basa en estos emblemas mágicos que podremos combinar para realizar ataques más devastadores o acortar el tiempo entre golpe y golpe alternando su uso. Ver a Shanoa atacando con un brazo y con otro es impresionante por su fluidez. El resto de acciones sobre el control siguen siendo las habituales, incluyendo el backdashing tan habitual en la saga, todas con animaciones completamente nuevas.

De hecho, las animaciones del juego han sido muy mimadas en cuanto a los personajes principales de la trama. Se mueven con soltura y los frames son numerosos. Los enemigos que vuelven a servir a Drácula también han sido retocados tanto en su aspecto como en sus movimientos. A pesar de todo, Castlevania es conocida por la continua reutilización de su apartado gráfico, pero esta vez la balanza de conocidos y nuevas incorporaciones ha sido mucho más balanceada. Obviamente, todos los jefes de nivel han sido creados para la ocasión, y como novedad se han buscado nuevas mecánicas que nos han parecido mucho más divertidas y emocionantes. El aspecto de estos guardianes no podía ser más espectacular. Haciendo uso de los enormes sprites que es capaz de mostrar Nintendo DS y el buen hacer gráfico del equipo de Konami, nos encontramos con seres de que multiplican en altura varias veces a Shanoa y con un detalle exquisito.

No se puede negar, Order of Ecclesia supera en ocasiones a todo lo visto de las dos dimensiones dentro de la saga. Logra escenarios plagados de efectos y pulidos al máximo, que sin embargo pueden verse ensuciados por otras áreas que lucen bastante menos trabajados, con secciones cuya paleta de colores está pidiendo a gritos algo de vivacidad. Afortunadamente estos son puntos muy escasos y el global artístico y gráfico del juego se muestra muy sólido dentro de los pequeños altibajos. Altibajos que suelen quedar eclipsados por los múltiples planos de scroll y la cantidad de detalles que aparecerán en pantalla sean ambientales o debidos a nuestras cartas de bienvenida al enemigo.

Pero sin duda una de las mayores decepciones que nos ha traído Shanoa ha sido la banda sonora que acompaña en todo momento nuestras andanzas por transilvania. De hecho, un punto brillante de toda la saga y que escasísimas veces se había visto relegado a un segundo plano, eran las melodías del juego. Tampoco estamos hablando de un desastre compositivo, ni desentonan ni resultan molestos, pero no es sin duda el mejor trabajo dentro de la saga y excepto cuatro o cinco temas, los demás no pasarán a la historia.

Castlevania Order of Ecclesia es un juego muy a tener en cuenta para Nintendo DS. Combina una fórmula asentada con otra ya casi olvidada dentro de sus últimas entregas, y además añade novedades con éxito. La duración también se ha visto muy ampliada en esta entrega. No solo por las búsquedas secundarias que encontraremos a lo largo de su desarrollo, si no porque la cantidad de escenarios ha crecido mucho y el conjunto global ha aumentado, añadiendo diversos extra típicos para los seguidores de la saga. Un título recomendado ahora que el número de lanzamientos de renombre para la portátil ha descendido considerablemente.

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