[Análisis] Multiwinia
Multiwinia es la continuación del aclamado Darwinia, todo un éxito entre la crítica y el público, hasta el punto de aparecer en la lista de los 100 mejores videojuegos de la historia de la revista Edge, lo que ha hecho que el Darwinia sea uno de los juegos más conocidos de la “escena indie” y que la salida del Multiwinia haya transcendido entre la mayoría de medios más conocidos dentro del mundillo de los videojuegos.
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En Darwinia, mediante una original mezcla entre estrategia, acción y puzzles, ayudabamos al Doctor Sepúlveda a liberar de virus el mundo artificial que había creado, hogar de unas inteligencias artificiales llamadas Multiwinians. La acción del juego que nos ocupa nos traslada después de estos hechos, donde nos enteramos que tras un tiempo de paz, los Multiwinians se han dividido en tribus (caracterizados por su color) y se dedican a guerrear entre ellos. Si te interesa, pulsa “leer más” para ver todo el análisis.
Estrategia atípica
Multwinia es un juego de estrategia. No hay mezclas raras con otros géneros. Pero el tipo de estrategia que ofrece es totalmente distinto a lo que puebla el catálogo de PC. No hay recolección de recursos, no controlamos la creación de nuestras tropas, no podemos construir ningún tipo de edificio y el control sobre nuestras tropas es limitado. Ni siquiera contamos con una campaña individual.
Generalmente nos encontraremos con una serie de “nodos” iniciales bajo nuestro poder, de los que saldrán nuestras tropas de manera más o menos continua. Estas tropas en un principio son del mismo tipo y no podremos más que seleccionarlas y moverlas de un lado para otro. Si ven a un enemigo, lo atacarán automáticamente. Si se encuentran con un “nodo” desocupado, lo tomarán automáticamente. A pesar de este aparente caos, raras veces sentiremos que nuestras tropas están fuera de control, ya que éstas responden perfectamente a nuestras órdenes y se comportan de una manera bastante adecuada a las situaciones.
Llegará un momento en la partida en que nuestra población de Multiwinians llegue a contarse por cientos y miles. Para permitir el manejo más eficiente de estas grandes masas de tropas, aparece la figura del oficial, que se crea con un simple click derecho del ratón sobre un Multiwinian. Este personaje tiene dos usos. El primero es marcar una dirección que deberán seguir todos los Multiwinian que pasen cerca de él. El segundo es crear una formación compacta de nuestros monigotes, ideal para el combate, pero lenta en movimiento y vulnerable a los ataques por la espalda. Con ambos recursos podremos automatizar bastante nuestros planes de victoria.
Como se ve, se trata de una mecánica simple y original para plantear un juego de estrategia. Al principio el concepto es algo raro de comprender, pero una vez asimilado se muestra sencillo y práctico, permitiendo manejar miles de Multwinians con unos pocos clicks. Además el juego cuenta con unos completos tutoriales para introducirnos en esta mecánica.
El juego cuenta con multitud de modos de juego que dan variedad a la hora de plantearnos nuestras partidas, desde modos bastante “obvios” como Dominación, en el que gana el jugador que tenga más nodos bajo su posesión, o el Rey de la Colina, en el que ganará el que mantenga bajo su control ciertas zonas durante más tiempo; hasta modos más raros, como el Disturbio de Misil, en el que tendremos que llenar de combustible unos cohetes y ocuparlos de Multiwinians antes de su despegue, o Asalto, donde una facción con bastantes útiles defensivos y pocas tropas tendrá que proteger una bomba de las ingentes cantidades de tropas de los atacantes.
Finalmente, quiero recalcar dos cosas: El diseño de los mapas, y la duración de las partidas. Todos los mapas cuentan con un diseño magistral, pensados para que se “líe parda” y llenos de trucos y “puntos calientes”, donde irremediablemente las distintas facciones de Multwinians se encontrarán dando como resultado grandes cantidades de muertes. Y en cuanto a la duración de las partidas, el tiempo medio se encuentra entre 10 y 15 minutos, algo rarísimo en un juego de estrategia, lo que lo hace ideal para echar unas cuantas partidas rápidas sin tener que perder una tarde entera.
Armamento pesado
Todo lo comentado antes, está bien, pero resulta algo insuficiente. Así que para añadir el toque final al juego, durante la partida caerán cajas del cielo que nuestras tropas podrán coger (al más puro estilo Worms) y que nos ofrecerán suculentos objetos o desagradables sorpresas.
Lo más común, es encontrarnos con algún tipo de recurso extra para usarlos a nuestro beneficio. Así nos podemos encontrar torretas de diversas clases para plantarlas cerca de nuestros Multiwinians y ayudarlos a masacrar al rival. Aunque éstas siempre se pueden volver en contra nuestra, ya que ayudarán a las tropas que las rodeen, así que si plantamos una, la abandonamos y un rival se acerca a ella, tomará su control con desastrosas (y tronchantes) consecuencias. También contamos con diversos ataques lejanos, como ataques aéreos, lluvias de meteoritos y bombardeos nucleares que nos garantizarán el exterminio de ingentes números de tropas rivales. Incluso podremos lanzar huevos a los rivales de los que surgirán horrorosas criaturas.
Estos “recursos extras” no tienen por qué ser ofensivos. Así tenemos naves para transportar rápidamente a nuestros efectivos, recolectores que “resucitarán” a nuestros combatientes caídos, e incluso poderes, como dar invencibilidad por un tiempo limitado a parte de nuestras tropas.
Además no siempre nos tiene que tocar algo beneficioso, a veces de las cajas saldrán virus que matarán nuestros soldados, bosques oscuros que absorberán su vida, infecciones que convertirán a nuestros Multiwinians en Evilwinians que pasarán a ser una nueva facción controlada por la CPU. Incluso puede salir hasta un OVNI que abducirá a lo largo del mapa a los Multiwinians de cualquier facción para devolverlos en forma de Futurewinians que se convertirán también en una facción controlada por la CPU.
Aparte de los objetos comentados, hay muchos más que dan la auténtica vidilla a la partida. Lanzar una lluvia de meteoritos a última hora sobre la base de un contricante para tomarla a continuación es igual de satisfactorio que ganar una carrera al Mario Kart gracias a una concha roja dirigida al primero. Y no podrás evitar una risa frenética al tomar una torreta lanzallamas del enemigo en un descuido de éste y ver cómo sus tropas son masacradas a cientos.
Como contra, los puretas de la estrategia considerarán que los objetos toman un excesivo protagonismo en el juego, haciendo que no siempre gane el mejor jugador. En mi opinión cumplen un efecto similar a los objetos en los juegos multiplayer de Nintendo tales como Super Smash Bros o Mario Kart: provocar piques, generar situaciones divertidas y hacerlo más asequible al jugador nuevo.
Guerras multiplayer
Multiwinia es un juego de marcado carácter multijugador. Su modo para un sólo jugador sólo nos ofrece los mapas que podemos jugar online pero con los contrincantes manejados por la CPU. A pesar de que éstos muestran una buena inteligencia artificial, el juego pierde gran parte de su encanto sin el modo multijugador.
Como todo en Multiwinia, el sistema de partidas es sencillo, incluso demasiado. Tenemos la opción de crear una partida, o de unirnos a alguna creada por alguien. A la hora de crear la partida nos encontraremos con un número limitado de opciones, que a pesar de ser más que suficientes, se antojan algo escasas. Especialmente, se echa de menos no poder elegir qué objetos pueden aparecer en la partida y cuáles no. También es especialmente sangrante que no podamos poner una contraseña a nuestra partida.
Además, tampoco existen servidores dedicados, por lo que dado a la corta duración de las partidas y que la tasa de refresco de la lista de partidas disponibles es de dudosa calidad, nos encontramos en que a veces nos costará entrar en alguna partida con un sitio libre.
Pero no se me alarmen, los creadores del juego ya están trabajando en subsanar casi todos los errores comentados anteriormente mediante un parche que juran que no tardará mucho en salir. Así esperamos que sea.
Retrowinia
El principal legado que ha dejado Darwinia a su sucesor es su estilo gráfico de marcado carácter retro. Los protagonistas del juego son una buena muestra de ello: simples monigotes de un solo color de aspecto pixelado que parecen recién sacados de un juego de 8 bits. Además, nuestros Multiwinians son planos, como si fuesen muñecos de papel.
Nuestras tropas se pasean por escenarios tridimensionales en los que, de manera totalmente premeditada, aparece la malla de su modelado 3D, dándole al universo de Multiwinia un aspecto de arcaica artificialidad. Los escenarios están decorados con colores imposibles en un paisaje real, lo que remarca que nos encontramos en un mundo virtual.
Los paisajes no tienen demasiados detalles. Aparte de los (pocos) edificios de los que disponen los Multiwinians, en algunos escenarios nos encontramos con estatuas de pobre geometría inspiradas en los maoais de la Isla de Pascua, y los árboles cuyo aspecto choca con su “tosco” entorno, y es que parecen estar hechos de luz azul y roja (¿energía eléctrica?), que da un toque onírico al conjunto final.
Además veremos multitud de guiños a juegos viejos, como el caso de los ataques aéreos, en los que las naves encargadas de realizarlos son bastante similares a los invasores de Space Invaders, o los monstruos que salen de nuestros huevos, que parecen recién sacados de algún arcade ochentero.
Los sonidos del juego también nos retrotraen a épocas de los videojuegos más antiguos. El efecto predominante (el disparo de los lasers de nuestros Multiwinians) son buena muestra de ello. En cuanto a la música, poco que comentar: encaja perfectamente con el aire artificial y sencillo del juego, dando como resultado extrañas piezas de ambient electrónico que nos acompañarán sin apenas molestarnos.
Conclusiones
A pesar de tener sus fallos, sobretodo en su planteamiento del online, éstos no consiguen empañar el resultado final: un juego de estrategia, que alejándose de mecánicas ya anquilosadas, toma los elementos más básicos de este género y los reduce a su mínima expresión para dar un juego fresco y sencillo, pero a su vez lo suficientemente profundo. La cantidad y variedad de modos de juego le dan una durabilidad bastante grande, y los objetos le dan un toque de locura propio de los juegos multijugador de Nintendo. Además su estética atrevida y abiertamente retro, le da un plus antes los fans de los juegos con estética extraña.
Pocas excusas justifican el no comprar este juego, ya que tiene un precio ajustado (20$ en Steam, un precio similar en formato físico y una atractiva versión de lujo para los más frikis), tiene planeada su salida para Mac y Linux (sí, habéis oido bien, Linux), sus requisitos son bastante bajos y está traducido. Además, los creadores ya trabajan en solventar muchos de sus fallos y acaban de lanzar una demo para que se pueda probar el online (la anterior era sólo para un jugador).
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Aprovechad, que este finde está a 9.99$ en Steam con el Darwinia de regalo :3
Buena critica, pero estoy sobresaturado de juegos como para pillarme uno ahora mismo, eso si, insisto: Buena Critica =)